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Tras las huellas de Celia

Tras las huellas de Celia

Por: Rosa María Ramírez Reyes.

Todavía se sienten sus pasos en los amplios y largos pasillos del Consejo de Estado, sus manos desempolvando archivos históricos y sus dulces palabras alentando, también sus flores, de las cuales es una aún, porque al decir de quienes le conocieron, ella impregnó con singularidad su aroma natural, venido desde el lomerío insigne de la Sierra Maestra, lugar a donde llegaría muy joven, pero firme y decidida a caminar por la manigua con fusil al hombro hasta el gran día de la victoria.

En la memoria de los cubanos viven  sus recuerdos, ella es la heroína de las montañas, de las costas, de la clandestinidad, de la vergüenza y el honor.

Genuina expresión de la mujer cubana, que junto a Fidel y Raúl participó en la guerra de liberación hasta sus últimas consecuencias. Después,  a partir del triunfo sobre la tiranía, permaneció durante 21 años de trabajo incesante, en la primera fila de las transformaciones revolucionarias, unida con Fidel en la vanguardia del trabajo creativo y del pensamiento más avanzado.

Fue un once de enero de 1980 cuando partió para integrarse al pelotón de la eternidad como luz imprescindible en cada aurora.

Celia Sánchez Manduley,  nuestra flor autóctona, recibió de su padre, el médico Manuel el humanismo, y de su mamá, Acacia, su especial sensibilidad.

Ella se forjó en principios sólidos de apego sin límites a la patria, se entregó con pasión  a la nueva obra. Por eso perdura su sencillez extrema y  maravillosa capacidad de crear en bien común.

Fue la madre de muchos, que en el largo camino de la lucha quedaron huérfanos,  la amiga intransigente y dulce de  los combatientes, la leal compañera y extraordinaria guerrillera.

De ella  Armando Hart, sentenció: “Apasionadamente humana y tierna, en su carácter se integraron también, dulzura, cariño, afecto y alegría de vivir”.

Ella, hacía suyos los problemas del pueblo,  ayudaba a resolverlos con modestia infinita y gran devoción revolucionaria. Sabía que los humildes la identificaban  como la más ferviente servidora.

De Celia persiste  la honestidad,   y la fidelidad inigualable al líder de la Revolución.

Este 11 de enero, al cumplirse 31 años de su partida hacia sitio sagrado para la honra perenne, Celia Sánchez Manduley continúa siendo una leyenda,  que se multiplica en el pueblo cubano, ese mismo al que dedicó cada segundo de su fértil y entusiasmada existencia.

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